Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Sección de idiomas

Fin de la sección de idiomas

Noticias

Comienza el contenido principal

Las energías renovables ganan la partida

19 de enero de 2017

Las primeras constituyen el conjunto de las No Renovables, lo que quiere decir que su consumo disminuye progresivamente sus recursos pudiéndose llegar a su extinción.

Las fuentes que suministran la energía que constituye nuestra realidad cotidiana, se dividen, básicamente, en dos tipos:

  • Por un lado, el petróleo, el gas, el carbón, (denominadas energías fósiles por  proceder de animales y plantas enterrados hace millones de años)  y la energía nuclear.
  • Por otro lado, las energías que se obtienen de los mares,  ríos, vientos, sol,  y de los residuos orgánicos (biomasa).

Las primeras constituyen el conjunto de las No Renovables, lo que quiere decir que su consumo disminuye progresivamente sus recursos pudiéndose llegar a su extinción. Este problema no estaría  presente en el caso de la energía nuclear, la cual sabemos, presenta otro tipo de problemas derivados de su naturaleza (Chernóbil, Fukushima… además del enorme problema de los cementerios nucleares).

 Aunque las fuentes del petróleo, gas y carbón están lejos de agotarse al día de hoy según los inmensos depósitos subterráneos que existen, dadas las ingentes magnitudes que se consumen es pensable que en un futuro no excesivamente lejano, no puedan constituir la espina dorsal del suministro energético. Pero el principal problema que presentan estas fuentes energéticas estriba en el actual grado de contaminación ambiental que generan, la emisión creciente de CO2,  la disminución de la capa de ozono, la emisión de gases efecto invernadero y demás problemas derivados del cambio climático. Dado el actual ritmo de consumo, son igualmente pensables unas muy serias consecuencias para el planeta y la vida humana  que lo habita, y todo ello  en un corto plazo. Es necesario poner fin a este lesivo (incluso letal) autoconsumo.

Y la única forma de encontrar unas soluciones alternativas  –y puesto que las necesidades energéticas globales, lejos de disminuir aumentan- es potenciar el consumo de energías renovables.

La energía marina, la hidráulica fluvial, la eólica y las dos energías solares (la solar térmica y la fotovoltaica) están exentas de todo el anterior problema de la contaminación global. Son ENERGÍAS LIMPIAS. Y son denominadas renovables, porque se ha de considerar que su duración es ilimitada (la extinción solar no está prevista para un futuro inmediato). Por tanto son ENERGÍAS SOSTENIBLES. A todo ello hemos de añadirle argumentos ventajosos algo más prosaicos a nivel nacional, como la disminución del gasto por la compra de derechos de emisión de CO2, la disminución de la dependencia energética del exterior o la creación de puestos de trabajo.

Bastaría observar el camino tomado por Alemania tras el accidente de Fukushima en el año 2011, en cuanto al aumento progresivo del porcentaje de renovables en su mix energético anual, para tener un indicador muy fiable del camino a seguir, máxime teniendo en cuenta el notorio abaratamiento en estos últimos años del coste de producción en alguna de ellas y pensamos específicamente en la fotovoltaica.

Que las renovables pasen a ser la columna vertebral del sistema energético supondrá un enorme desafío que será necesario afrontar.

Fin del contenido principal