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Hacia la sostenibilidad medioambiental

01 de octubre de 2018

Un dilema sobre el que reflexionar podría ser el siguiente: ¿puede el hombre actual seguir manteniendo sus estándares de consumo y consiguiente derroche que producen inevitablemente el incremento de sus necesidades energéticas y al mismo tiempo, seguir manteniendo las condiciones mínimas de habitabilidad de nuestro planeta para las generaciones venideras?

Se considera como espacio habitable por el ser humano, un espacio no letal para la vida orgánica (los viejos y ya obsoletos reinos animal y vegetal –excluyendo al mineral), no tóxico, un espacio verde en el sentido metafórico de “natural” y un espacio acogido a las leyes de la ecología, donde no se destruyan inmensas reservas naturales arboladas. Según Greenpeace: “la destrucción de las selvas tropicales es responsable de cerca de la quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, segunda fuente de emisión después del sector energético”-, donde no se derritan colosales icebergs, donde el smog y sus substancias cancerígenas no sea el sombrero u hongo de presentación de las grandes ciudades, donde los ríos aún puedan acoger algunos peces que no floten inertes en su superficie, donde las riadas arrastran “coches-puentes-personas” y los tornados huracanados no sean la imagen fatídicamente diaria de la televisión… ¿Es compatible ese espacio, nos preguntábamos, con las cada vez mayores necesidades energéticas de los seres humanos? ¿Es posible seguir sosteniendo una “civilización” occidental que genera unos volúmenes de residuos y basuras que pronto terminarán sobrepasándonos? 

Actualmente la civilización occidental es la que consume el doble o triple de energía que “la otra civilización”. Según la web Consumo y recursos energéticos a nivel mundial: “Estados Unidos consume el 25% de la energía mundial (…) con un 5% de la población mundial”

Respecto al tema de los residuos, basuras y desechos adjuntamos unas reflexiones de Jacques Lacan del Instituto Tecnológico de Massachusetts en fechas ya tan lejanas como 1975: “Los desechos vienen tal vez del interior, pero la característica del hombre- y eso contrasta por completo con otros animales- es que no sabe qué hacer con sus desechos...”. Si analizamos por ejemplo los deshechos de los animales domésticos en la actualidad, como por ejemplo los gatos, estos desechos ocupan más que los desechos de por ejemplo un elefante, mientras que, si lo pensamos, podrían ser enormes. La discreción del elefante es cosa curiosa (ver fuente Elisabeth Roudinesco (2000) [1993] Lacan. Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento, Bogotá, FCE, p. 551).

¿Son suficientes los esfuerzos de incrementar el uso de fuentes de energía renovable, para invertir la ratio actual entre consumo de energías altamente contaminantes y la aún incipiente –en términos porcentuales- emergencia de energías renovables?

¿Existe algún estudio donde se haya cuantificado en tiempo la conservación del planeta, considerando las inversiones en energías fósiles dadas las grandes cantidades de fósiles que todavía consumimos y en energías renovables?

Los grandes organismos e instituciones internacionales hacen pronósticos y se trazan objetivos de más o menos %, incrementos-decrecimientos de consumos, para los años venideros… pero la pregunta permanece en pie ¿dará tiempo para que nuestros hijos hereden, aquello que nos prestaron y que legítimamente les pertenece?

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