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Autoconsumo fotovoltaico

22 de mayo de 2018

Voces como autoconsumo, generación distribuida, balance neto y otras, se alzan en la actualidad, como ejes de un debate sobre política energética, participación ciudadana y democracia.

La paridad de red de la energía fotovoltaica es un hecho desde hace unos años en España. 

Es este uno de los principales factores que colocan a la fotovoltaica como líder de entre las distintas fuentes de energía renovable, considerando la transición energética, no como un futurible, sino como un hecho de magnitud global que ya está aquí. En este sentido, el autoconsumo se ha erigido como índice de la participación ciudadana en la inexorable transición desde las energías fósiles a las energías verdes. Cientos, cuando no miles de artículos  avalan los beneficios que sobre el medio ambiente y la contaminación del carbónico conlleva esta imparable renovación. Cada país afronta este reto global desde sus índices y parámetros particulares previos, pero la respuesta es general y a nivel planetario. Y cada país deberá adecuarse tanto a nivel normativo (la Comunidad Europea emitió recientemente una directiva para el fomento de las renovables con distintas indicaciones respecto al autoconsumo, como a nivel de innovación de sus empresas que intervienen en el sector, aceptando unos retos y desafíos que los nuevos tiempos imponen y que la ciudadanía democrática reclama.

El sintagma AUTOCONSUMO FOTOVOLTAICO está en la calle. Pero, ¿Qué es el autoconsumo? Según lo define la norma jurídica: “ A los efectos de esta ley, se entenderá por autoconsumo el consumo de energía eléctrica proveniente de instalaciones de generación conectadas en el interior de una red de un consumidor o a través de una línea directa de energía eléctrica asociadas a un consumidor”. Pero en la calle todo el mundo entiende que el autoconsumo es cuando el ciudadano instala su propia fuente de energía. Hablamos de autoconsumo fotovoltaico cuando es esta la tecnología elegida a tal efecto, tecnología que es altamente hegemónica respecto a otras renovables en estos dispositivos. Donde decimos ciudadano decimos sujeto jurídico, ya que puede tratarse de persona o colectivo (como por ejemplo una colectividad de propietarios, o un edificio o instalación de titularidad pública). ¿Cuáles son los tipos o modalidades de dispositivos de autoconsumo fotovoltaico?

En primer lugar el dispositivo estará o no conectado a la red eléctrica general de distribución.

La variante de conmutada exige de un conmutador (a veces integrado en el inversor) y de una batería de acumulación (que lo encarece), instrumentos que al parecer “aislan” al dispositivo de la red, dándole el estatuto de aislado de la red. Los sistemas aislados, dado su nivel de autonomía, no tienen que confrontarse con las cuestiones a las que se ven abocados los dispositivos conectados a red, dispositivos que constituyen la mayoría. Uno de los factores técnicos a considerar aquí, es el grado de potencia del dispositivo, que generalmente es menor de 10 KW, al parecer frontera para las distintas vertientes de la norma jurídica. 

DISPOSITIVOS CONECTADOS A RED.

La cuestión básica y problemática respecto al denominado autoconsumo radica en esta modalidad. El dispositivo conectado a red, producirá o no la energía que necesita para sus propias necesidades.

Si no alcanza el nivel de sus necesidades deberá tomar lo que le falta de la Red general de distribución. Si la energía producida rebasa sus propias necesidades tendrá que verter el excedente en la Red.  Aquí entran en consideración una serie de matices técnicos como hora de producción y hora de consumo, consumos pico, posibilidades de almacenamiento, instalaciones compartidas por distintos inquilinos, etc.

Pero el nivel de debate se establece respecto a la modalidad de contraprestaciones para esta contabilidad de entradas y salidas entre la Red y el Autoconsumidor. Obviamente cada país trata de legislar  estas relaciones.  Y los modelos básicos que se detectan son

Un artículo altamente clarificador y didáctico respecto a esta temática y referido a España es el redactado por Amparo Balbastre, Delegada de UNEF en la Comunidad Valenciana, bajo el título “Análisis del RD 900/2015 de Autoconsumo”.

De este trabajo extraemos el siguiente cuadro:

El polémico Real Decreto lo encontramos en el siguiente link.

GENERACIÓN DISTRIBUIDA.

En párrafos anteriores habíamos mencionado la Generación Distribuida como una noción anexa a la de autoconsumo. Pasamos a exponer algunos trabajos que se dedican a examinarla. 

Según el informe Guía Básica de la Generación Distribuida, editado por Fenercom.com (Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid) en 2007: “No existe consenso a nivel mundial ni europeo, sobre qué es exactamente la Generación Distribuida (GD), puesto que son múltiples los factores que afectan a su definición: tecnologías empleadas, límite de potencia, conexión a red, etc.”

Según este informe, “El DPCA (Distribution Power Coalition of América) la define como, cualquier tecnología de generación a pequeña escala que proporciona electricidad en puntos más cercanos al consumidor a la red de transporte o distribución. Por otro lado, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, International Energy Agency) considera como GD únicamente, la que se conecta a la red de distribución en baja tensión y la asocia a tecnologías como los motores, mini y microturbinas, pilas de combustible y energía solar fotovoltaica”.

Vemos que la definición recoge la característica de la CERCANÍA AL PUNTO DE CONSUMO (por lo que también se la conoce como generación in situ), en cierta oposición al concepto de Generación Centralizada, aunque no define el tipo de  tecnología (fuente) en particular (fotovoltaico, eólico, cogeneración,  microturbinas).

El informe citado se hace igualmente eco de los diversos criterios respecto a los rangos de potencia así como del límite de esta en la GD.

“El Departamento de Energía (DOE) de Estados Unidos, establece unos límites que van desde 1 KW hasta decenas de MW. En España, el Régimen Especial contempla un límite máximo de potencia de 50 MW. EscoVale Consultancy, prestigiosa consultoría del Reino Unido, amplía el rango de potencias hasta 100 MW, limitando a 10 MW la potencia máxima para instalaciones basadas en fuentes de energía renovable”.

Un notorio documento respecto al tema que nos ocupa es el emitido por los Cuadernos Orkestra 2014/9 del Instituto Vasco de la Competitividad, bajo el título de Generación Distribuida y Autoconsumo. Análisis regulatorio, firmado por Álvarez Pelegry, Eloy y Castro Legarza, Unai, y del que extractamos algunas otras definiciones de Generación Distribuida:

-“Para el Electric Power Research Institute (EPRI) son recursos energéticos distribuidos los provenientes de la gestión de pequeñas unidades de generación de unos pocos kW hasta 50 MW y / o de dispositivos de almacenamiento de energía, generalmente ubicados cerca de los consumos de la red de distribución o de los centros de transformación”.

De nuevo vemos que será la descentralización y la cercanía al punto de consumo, las características principales.

-“Para el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) la generación distribuida es aquella generación producida por instalaciones de menor tamaño que las centralizadas, habitualmente inferiores a 10 MW, con el fin de permitir la interconexión, en casi cualquier punto, del sistema”.

-“En España, puede ‘asimilarse’ la generación distribuida a lo que la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico denomina instalaciones de producción con retribución específica pero que hasta su entrada en vigor se conocía como régimen especial (Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid 2007)”.

La Tesis de Master (2006) de David Trebolle, por la Universidad de Comillas y titulada “La Generación Distribuida en España” incluye otras definiciones.

Reseñamos las principales características que tiene la GD a juicio de este autor y que recoge en el capítulo de conclusiones (p. 151):

  • Estar conectada a la red de distribución.
  • Es frecuente que una parte de dicha generación sea consumida por la misma instalación y el resto se exporte a una red de distribución (cogeneración).
  • No existe una planificación centralizada de dicha generación y no suele despacharse centralizadamente.
  • La potencia de los grupos suele ser menor de 50 MW.

 

La revista ROP (Revista Obras Públicas) de Ingenieros Canales y Puertos, de Feb 2017, presenta un monográfico, coordinado por Antonio Serrano Rodríguez, bajo el título de Energía Distribuida, donde se publica un artículo del propio coordinador, titulado “Potenciales de la energía distribuida en España. Ficción o realidad”, en el que nuestro autor se pregunta: ¿Qué entendemos por energía distribuida? y se responde:

“Por energía distribuida entendemos el proceso integrado de producción, almacenamiento, gestión y control de la oferta, demanda, y distribución energética comunitaria o local, tanto en redes propias de calefacción, energía eléctrica u otros tipos de energía, como la aportación a redes integradas ya existentes de producciones y consumos en régimen de procomún, con gestión diferenciada de los sistemas correspondientes.

Incluye, por lo tanto, formas de distribución energéticas en “procomunes” tradicionales, como calefacciones centralizadas, o cooperativas de producción/ autoconsumo energético, en general.

También de manera progresiva va integrando las posibilidades de los sistemas de almacenamiento y gestión asociados a redes inteligentes que permiten incorporar al sistema energético distribuido, entre otros, a los vehículos eléctricos, los sistemas de climatización, algunos electrodomésticos, o la capacidad de almacenamiento térmico de los edificios”.

Como vemos se trata de una definición amplia y extensa que ASOCIA otro concepto muy cercano al de Generación Distribuida, como es el de SMART GRID.  Este vocablo inglés se traduce en castellano como Red Eléctrica Inteligente (REI). No recoge tanto como la hace el de GD los aspectos de reclamo ciudadano, sino que tiene más connotaciones de centralización tecnológica.

Consiste en la optimización en la gestión de la electricidad utilizando tecnología informática para equilibrar oferta y demanda, producción y distribución. En la práctica se trata de la informatización de la Red Eléctrica comprendiendo todos los datos procedentes, tanto de las plantas de generación así como de los recorridos de distribución y de los usuarios finales.

Algunos de los objetivos que se persiguen (congruentes con los perseguidos por la Generación Distribuida) son: disminuir drásticamente las pérdidas por el transporte, facilitar la conexión a la red y la integración de todo tipo de energías renovables con incrementos porcentuales de energías como la eólica o la solar, sostener las capacidades de almacenamiento,  distribución, etc. 

Off-The-Grid hace referencia a los sistemas aislados, totalmente autónomos, o fuera de red. En una clasificación supra aludíamos a estos Dispositivos Aislados de la Red. Grid Parity es la paridad de red, a la cual también aludíamos al comienzo de este artículo.

Pasamos por último a resumir las principales VENTAJAS Y DESVENTAJAS que presenta el autoconsumo en general y más concretamente el fotovoltaico:

Ventajas:

-Alto precio de las tarifas eléctricas.

-Menor dependencia del sistema.

-Disminuye las importaciones energéticas.

-España presenta uno de los índices de irradiación más altos de Europa.

-Uso de una energía inagotable, limpia y sostenible.

-Freno a efectos del cambio climático.

-Reduce los pagos por emisiones de CO2.  

-Reduce las pérdidas de transporte por la Red, lo que implica aumentar la eficiencia del sistema.

-Disminuyen problemas abastecimiento en horas punta.

-Generación de puestos de trabajo al aumentar el mercado de placas solares.

-Según Mariano Sidrach, catedrático de Física en la Universidad de Málaga, (30/10/2017, 20minutos.es): “las instalaciones de autoconsumo sólo tienen ventajas para los ciudadanos, para el sistema eléctrico, para nuestra economía y para el medioambiente”.

Desventajas:

-Alto precio de compra de los sistemas. Estos se han abaratado ostensiblemente en los últimos años.

-Dificultades arquitectónicas.

-Intermitencia de la generación para las placas solares según ciclo día/noche, lo que exigirá sistemas de almacenamiento adicionales.

-Incrementos en los costes de red.  

-Desarrollos en la normativa regulatoria específica.

 

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